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Sé lo que estás pensando- John Verdon

Yo si sé lo que estaba pensando el escritor cuando dio a luz a este engendro: "Me voy a forrar". Empecemos por el final: El autor agradece especialmente a su agente por ser "la mejor y más brillante del mundo" y a su editor por "ser fuente constante de buenas ideas, cuya orientación inspirada e inspiradora lo mejoró todo, a quién se le ocurrió el título perfecto y quién tuvo el valor .... bla, bla, bla." ¡Hombre! Haber empezado por eso el libro y no al final. Así sabemos que no hay que comprarlo que es una de esas obras escritas por encargo, siguiendo las directrices manipuladoras de los editores, perfectamente preparadas por una estrategia de mercado. Para postre el autor se confiesa como director creativo de varias agencias publicitarias y amenaza con una ¡Adivina, adivinanza! ¡Eso! ¡Trilogíaaaaaa!!!. Es como si un aficionado a las leyes se dedicara a la abogacía. Sería un espanto, ni idea de los artículos y las leyes aplicables, pero eso sí, mucha...

Una desigualdad bellísima

" Ganarás el pan con el sudor de tu frente " He pensado en esta frase (diría que del Génesis) al leer una noticia en uno de esos diarios gratuitos que leo mientras me tomo el cortado por la mañana. Los tienen allí en la barra del bar. Nunca se me ocurriría comprar un diario, tampoco aceptarlo regalado, pero cuando una página queda abierta por casualidad, me pasa como con los botes de conserva, siempre los leo mientras me voy desperezando. La noticia habla de la desigualdad laboral que encuentran las mujeres tras el parto. Oye, un inmenso desastre, muchas tienen que reducir su jornada y se ven impedidas a rendir y por supuesto cobrar al mismo nivel que antes o del de sus congéneres machos. El periodista hace hincapié en que pese a los avances de los últimos años no se alcanza la igualdad. Y yo he pensado: Bendita y bellísima desigualdad que permite a las mujeres que quieren (deben) vivir su condición de madres disfrutar con ello y manejar su jornada laboral para poder...

La lira de Orfeo (Trilogía de Cornish) - Robertson Davies

"La lira de Orfeo abre las puertas del otro mundo" No tuvo el Nobel pero quizás lo merecía. No es uno de los malditos pero si uno de los olvidados. Pese a todo no ha perecido en la vorágine. No está en ese limbo artístico, que él mismo describe, porque nos lo recuperaron. Era creyente, y se le nota en todo lo que escribe, pero no un creyente bobo, o por simple tradición, era de los que cuestionan las creencias, de los que se pasan la vida dudando, temiendo equivocarse. Esta novela forma parte de una trilogía (ya sabéis que las repruebo). Davies cultivaba esa costumbre con denuedo y es de los pocos que no me atrevo a criticar por ello. Esta trilogía no es la mejor de las suyas, pero tiene momentos de tal intensidad que simplemente por encontrarlos merece la pena. Hay escritores bien famosos y superventas que serian incapaces de escribir alguno de sus pasajes sin aburrirnos de forma soberana. Y esa es la gracia de Davies que no necesita de grandes alharacas ni...

Las prosopopeyas tecnológicas

Resulta increíble la facilidad que tienen las personas para abandonar o dejar olvidados objetos (supuestamente) relevantes de su vida y cómo muchas veces estos objetos se pueden llegar a convertir en reliquias de valor incalculable, en incunables desconocidos al perder totalmente su relación con la persona en cuestión. Muchas veces esos objetos revelan identidades de sus propietarios, pero los hemos perdido de vista o, con el paso del tiempo, nadie sabe quién es (era). En el vestuario del gimnasio (Sí ahora voy a un gimnasio para intentar olvidar mis fracasos ejercitándome o diluyéndolos en el sudor de las carreras) colgada de un perchero hay una chaqueta con una etiqueta identificativa colgada. Fácilmente se puede ver que es una prenda antigua, ajada y no tocada en mucho tiempo (diría que años). Aún así, nadie osa acercarse, recogerla, tirarla, limpiarla o devolverla a su dueño.  La tarjeta tiene un chip incorporado que seguro es legible en alguno de esos instrument...

Sant Jordi

Mañana es Sant Jordi. Ese día en que se regalan rosas y libros casi por obligación. Algun@s se enfadan si no reciben una u otra cosa ese día. Es el día del año en el que gran número de pseudoescritores que nunca han usado el bolígrafo (o el lápiz) para escribir una sola palabra, rellenan con dedicatorias las páginas de sus libros (por supuesto tras haber sido pagados). También es el día del cuerno de la abundancia para libreros y editores. Es un día también de necrofilias y premiados. Como de rosas no entiendo (aunque las que venden vienen casi todas del extranjero) y como no tengo libro que podais comprar en el mercado, os voy a dar varias recomendaciones para vuestras compras libreras.  1. No comprar ningún libro de autores consagrados que estén vivos. Tampoco de García Márquez. Algunos listos se están frotando las manos sacando de los fondos de los sótanos todos sus escritos atrasados. Os recuerdo que sus herederos no necesitan el dinero en absoluto y él menos. ¡Que se l...

El petirrojo (El pit-roig) - Jo Nesbo

El petirrojo, un pájaro amable y pequeño, de vivos colores pero que a veces ataca a sus semejantes, a veces, incluso, se matan entre ellos. Estamos ante una novela policíaca. No me atrevería a llamarla "novela negra", aunque salga publicada en una colección con ese título. Le falta la violencia continuada característica de ese tipo de novelas y la sordidez de alguno de sus ambientes, por lo menos la asociada a las catalogadas como "hard boiled". Eso sí, el protagonista encaja muy bien con los descritos para ese género. Por supuesto bebe más de la cuenta. Quizás uno de los pocos puntos flacos que le encuentro. No me acaba de encajar con su personalidad (por lo menos en esta novela) esa afición a la botella. Quizás tiene un desdoblamiento de personalidad, ese "Jeckyll y Hyde" que aparece de forma recurrente en el texto. Tampoco diría que es una novela "de misterio" al estilo de las de Agatha Christie. La trama no lo tiene apenas (por lo menos...

Novela de ajedrez - Stefan Zweig

La vida no es simple o por lo menos a mí no me lo parece, todo tiene un doble o triple sentido. A veces estamos engañados pero no queremos que nos desengañen. A menudo estamos con los ojos cerrados sin querer abrirlos. Odiamos a quien nos fuerza a hacerlo, preferimos el mundo a oscuras y sin luces de los sueños. Esto es lo que sucede con esta breve historia. El autor como sin proponérselo, utilizando como una excusa una partida en un tablero de cuadrados negros y blancos, nos cuenta una historia escalofriante, de locura, de tortura, de resistencia. Contrapone el talento natural, pero a veces con poco cerebro (casi la fuerza bruta) con la inteligencia, la reflexión y el estudio. Para ello no necesita mucho espacio, la narración es tan breve como una fría sentencia, como los ecos de los disparos o el sonido de una bofetada. No necesita mensajes sesudos solo explotar el apercibimiento, la intuición del lector. Tiene una idea y la desarrolla en su justa medida. No demuestra ambi...