Por desgracia, la serie televisiva ha mezclado los argumentos de dos novelas de esta serie de los "caballos lentos", ni siquiera se han molestado en que fueran consecutivas, y esa fusión no ha sido exitosa. Es probable que esa decisión de los guionistas se relacione con que ninguna de las novelas es distintiva y, eso apunta a cierto estancamiento en la narrativa del autor. Ya no basta con unos personajes importantes como Lamb, Taverner, Standish, Cartwright o Ho, de cuyas virtudes y defectos se ha aprovechado el autor en sus historias previas. Tampoco ha tenido ningún tipo de reparo en desembarazarse de algunos de esos "caballos lentos" cuando le ha convenido. Probablemente, ahora necesite aumentar el potencial creativo argumental del autor, del que es probable que carezca, aunque todavía le concedo el beneficio de la duda. Así, que aunque disfrutemos de las vicisitudes de los habitantes de "la casa de la ciénaga", estas empiezan a convertirse en algo ...
" ¿Qué significa haber vivido cuando se ha dejado de vivir? " Aquí sí que hay una escritora, aquí sí que se demuestra un ejercicio de calidad sin necesidad de recurrir a la grandilocuencia, a las frases de tipo consigna, a las trampas que estrujan el corazón, a alargar las historias con giros inesperados, simplemente se escribe una historia cuyo desarrollo consigue despertar en el lector el desasosiego, la inquietud que conduce a reflexiones propias, sin necesidad de que le lleven atado a una correa a las conclusiones programadas por la escritora. " Si todo lo que nos separa de los animales es poder esconderse para defecar, la condición humana no parece ser gran cosa, pensaba. " Porque la Escritora (con mayúsculas) sirviéndose de los más sencillos recursos narrativos, usando una tendencia a la minimalización de los personajes y con una extensión medida, examina las interioridades de la mente humana, las debilidades de nuestro sistema social y político, incluso...