Esta novela no es del género policíaco, aunque la investigación de un asesinato lo sugiera. Esta obra es un ejercicio de creación de un personaje y sus circunstancias, es una trampa para impedir al lector tener la más mínima empatía por el personaje principal, sus circunstancias y las de los que lo rodean. A esta novela, yo la hubiera titulado "asco" o "repugnante", porque son los dos adjetivos que me salen de forma espontánea cuando pienso en su protagonista, el sargento (aspirante a ascenso) Robertson. No solo el individuo es asqueroso en su comportamiento, sino que viene "adornado" con un pujante eccema perineal y una tenia que le carcome por dentro. La repugnancia es de tal calibre que incluso cuando en el final el autor le da un giro argumental que podría acercarnos al protagonista, es insuficiente para tener un mínimo de compasión por él. Me la he tenido que leer en dosis ajustadas de metoclopramida (para evitar síndrome extrapiramidal) y acompañ...
Este escritor tiene el premio Noble, por algo será, pensaba yo antes de empezar y tras leer pocas líneas de esta novela, ya asoma la maestría en el manejo de la prosa y también la dificultad que tiene su obra para el lector. Igual es eso lo que les gusta a los que dan el premio, que los escritores sean difíciles, que la obra no sea fácilmente accesible a cualquier mortal, que haya que esforzarse para no abandonar la lectura. Le pasa como a las obras de arte de pintura o escultura, que algunas parecen cualquier cosa menos una obra maestra, que hay que tener mucho conocimiento para apreciarlas de verdad y así no es fácil emocionar al pueblo llano. Este escritor oculta sus mensajes (porque la obra los tiene) en una historia, a veces mareante, a veces desordenada, crea historias y mundos paralelos dentro de un manuscrito misterioso, que no siguen estrictamente una estructura lineal, por suerte vuelve a su personaje principal, Korim y el lector encuentra sosiego en los pe...