Pues menudo lío tengo en la cabeza con la serie de novelas de John Connolly y su detective Charlie Parker. Cuando llevaba casi media novela de esta decimocuarta entrega, me he dado cuenta de que la anterior ("El invierno del lobo") no la he leído. Seguramente, como es la número trece, algún instinto atávico gallego me lo ha impedido. Así que, al acabarla, como se dice en catalán: " se m'ha girat feina " y me tengo que leer la que me falta. Por suerte, no pasa nada, la novela se puede leer sin saber exactamente lo que sucedió en la anterior, porque algo se apunta en el argumento de ésta. Aunque leerla sin tener un cierto bagaje en la biografía previa de su protagonista, puede resultar más complicado. Como es habitual, John Connolly no falla. Los personajes y el ambiente de Maine están tan bien perfilados que, aunque sucedan hechos paranormales, todo encaja a la perfección en el relato. En este caso, la trama hace intervenir a personas con pasado nazi como riv...
- ¿Pero esto qué es? ¿Cómo se le ocurre presentármelo? ¿Usted se ha creído que va a ganar el premio Nobel investigando sin mi permiso? Yo no voy a firmar esta tesis. Los gritos del catedrático se oían por todo el departamento, mientras por la puerta del despacho salían volando varios folios arrugados. - Pero, profesor, esto es lo que indican los resultados del estudio. Esta nueva terapia podría evitar millones de operaciones al año. - Fuera, fuera de este despacho y vaya recogiendo sus cosas porque su beca ha terminado. El becario salió cabizbajo del despacho, miró con mirada triste a la secretaria que escribía impasible en su ordenador. Se inclinó a recoger las hojas desparramadas por el suelo, pero se vio frenado por un nuevo grito del catedrático. - Ni se le ocurra tocar esas hojas y el pendrive se queda aquí en mi despacho. Según su contrato, todo lo que ha hecho estos años pertenece al departamento y está sujeto a confidencialidad. El becario enfiló con paso vacilante el p...