Hace pocos días, en un taller de escritura, el profesor planteó como ejercicio escribir un relato con personajes malvados con características que hicieran al lector empatizar con ellos y esta novela parece escrita expresamente para ese ejercicio. Porque los protagonistas, los hermanos Jewett, consiguen ese propósito. Al fin y al cabo, son unos pringados. Han tenido una vida miserable y esclava, carecen de educación, solo han sido tratados como animales de carga, no han tenido oportunidad, y cuando se ven algo liberados optan por la violencia. Se convierten en asaltadores de bancos y asesinos despiadados, pero el lector (por lo menos yo) se pasa media novela esperando que tengan suerte, que no los pillen y su vida cambie (para bien). Pero esta novela no solo va de sus aventuras y desventuras, también aparecen muchos otros personajes desgraciados por otros motivos y no siempre son individuos poco cultivados (aunque esos abundan). el autor muchas veces opta por un tono satíri...