Por desgracia, la serie televisiva ha mezclado los argumentos de dos novelas de esta serie de los "caballos lentos", ni siquiera se han molestado en que fueran consecutivas, y esa fusión no ha sido exitosa. Es probable que esa decisión de los guionistas se relacione con que ninguna de las novelas es distintiva y, eso apunta a cierto estancamiento en la narrativa del autor. Ya no basta con unos personajes importantes como Lamb, Taverner, Standish, Cartwright o Ho, de cuyas virtudes y defectos se ha aprovechado el autor en sus historias previas. Tampoco ha tenido ningún tipo de reparo en desembarazarse de algunos de esos "caballos lentos" cuando le ha convenido. Probablemente, ahora necesite aumentar el potencial creativo argumental del autor, del que es probable que carezca, aunque todavía le concedo el beneficio de la duda.
Así, que aunque disfrutemos de las vicisitudes de los habitantes de "la casa de la ciénaga", estas empiezan a convertirse en algo parecido a lo que sucedía con las sagas de Enid Blyton ("los cinco" o "los siete secretos") en lo que lo era más importante volver a saber de los personajes que el misterio o la aventura que les acontecía.
A mi modo de ver, se le empiezan a ver las costuras al escritor o el agotamiento de su creatividad tras crear esos magníficos personajes, alguno (Jackson Lamb) ya engullido por el actor que lo protagoniza en la serie (Gary Oldman). Esa continuidad empieza a aburrir un poco, a adolecer de falta de interés argumental.
Aún así, con todos mis reparos y aunque hay señales de alarma, no hay duda de que me alimentaré con el próximo libro y veré la siguiente temporada porque atesoran mucha más calidad que la mayoría de los bodrios con los que nos nutren (porque no es lo mismo nutrición que alimentación).
Por tanto, les sigo recomendando a este autor y a sus peronajes.
Benigno F.
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