Este escritor tiene el premio Noble, por algo será, pensaba yo antes de empezar y tras leer pocas líneas de esta novela, ya asoma la maestría en el manejo de la prosa y también la dificultad que tiene su obra para el lector. Igual es eso lo que les gusta a los que dan el premio, que los escritores sean difíciles, que la obra no sea fácilmente accesible a cualquier mortal, que haya que esforzarse para no abandonar la lectura. Le pasa como a las obras de arte de pintura o escultura, que algunas parecen cualquier cosa menos una obra maestra, que hay que tener mucho conocimiento para apreciarlas de verdad y así no es fácil emocionar al pueblo llano. Este escritor oculta sus mensajes (porque la obra los tiene) en una historia, a veces mareante, a veces desordenada, crea historias y mundos paralelos dentro de un manuscrito misterioso, que no siguen estrictamente una estructura lineal, por suerte vuelve a su personaje principal, Korim y el lector encuentra sosiego en los pe...