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La caja de Pandora (Cosas que escribo 6)

   

Pandora - Wikipedia, la enciclopedia libre 

El roberonio, el elemento químico imprescindible para la construcción de las máquinas de creación de energía inagotable, que permitían el dominio de la Unión de Repúblicas Olímpicas sobre el resto de los países mediante la venta de energía, había sido robado por el espía Prometeo. Ahora, aunque todavía no dominaban por completo su uso, el resto de los estados habían disminuido su dependencia energética, la economía se resentía y los olímpicos estaban preocupados porque consiguieran desarrollar la tecnología para crear los sarcófagos de rejuvenecimiento y curación de los que disfrutaban solo ellos y su dominio declinara.

 

Zeus, el presidente de la Unión de Repúblicas Olímpicas, planeó junto con su científico más brillante, Hefesto, una estrategia para impedir el uso del roberonio fuera de sus dominios. Crearon el bridión, un compuesto químico que, una vez liberado a la atmósfera, era capaz de bloquear el roberonio por un mecanismo de apetencia, convertirlo en un material inestable y potencialmente peligroso, pero faltaba un pequeño detalle, conseguir que se disipara en la atmósfera. A ellos no les afectaría porque su cúpula, diseñada para evitar ataques con misiles y armas químicas, les protegería. Solo faltaba un pequeño detalle, conseguir que no los consideraran culpables de la desgracia.

 

Aprovechando la próxima boda de Epimeteo, el hermano de Prometeo, con la bella Pandora, los olímpicos enviaron con su delegación un regalo para Pandora, una bella caja revestida con roberonio y que ofrecía energía inagotable de todo tipo, simplemente había que conectarla y daba luz permanente, permitía el control de la temperatura ambiental, las comunicaciones telefónicas e informáticas e incluso curaba enfermedades cutáneas solo con tocarla. La caja estaba sellada con una placa que llevaba grabada la inscripción: “NO ABRIR EN NINGUNA CIRCUNSTANCIA. DEJARÁ DE FUNCIONAR DE FORMA PERMANENTE”.

 

Pandora estaba maravillada con su regalo y sentía gran curiosidad por conocer el mecanismo que la gobernada. Si pudieran reproducirlo, ahora que conocían el roberonio, podrían crear artilugios similares, hacerse ricos y acabar con la dominación de los olímpicos, pero cada vez que se lo planteaba a Epimeteo, este recurría a la prudencia y señalaba con insistencia la placa grabada.

 

Hasta que un día, aprovechando que Epimeteo estaba de viaje, Pandora no pudo resistirse y armada con un simple destornillador, levantó la placa de advertencia, buscando el mecanismo de apertura, porque la caja era maciza, formada por un cuerpo único de metal, sin fisura alguna. Debajo apareció un simple botón, no había ningún otro elemento que permitiera su apertura.

 

Pandora pulsó el botón, se liberó el bridión y ya sabéis sus terribles consecuencias.

 

Benigno F. 

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