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Un corrupto al mando (Cosas que escribo 4)

Los millonarios ingresos que pierden los gobiernos por la corrupción (y  cuánto afecta este problema a América Latina) - BBC News Mundo 

- ¿Pero esto qué es? ¿Cómo se le ocurre presentármelo? ¿Usted se ha creído que va a ganar el premio Nobel investigando sin mi permiso? Yo no voy a firmar esta tesis.

Los gritos del catedrático se oían por todo el departamento, mientras por la puerta del despacho salían volando varios folios arrugados.

- Pero, profesor, esto es lo que indican los resultados del estudio. Esta nueva terapia podría evitar millones de operaciones al año.

- Fuera, fuera de este despacho y vaya recogiendo sus cosas porque su beca ha terminado.

El becario salió cabizbajo del despacho, miró con mirada triste a la secretaria que escribía impasible en su ordenador. Se inclinó a recoger las hojas desparramadas por el suelo, pero se vio frenado por un nuevo grito del catedrático.

- Ni se le ocurra tocar esas hojas y el pendrive se queda aquí en mi despacho. Según su contrato, todo lo que ha hecho estos años pertenece al departamento y está sujeto a confidencialidad.

El becario enfiló con paso vacilante el pasillo que llevaba a la salida y cerró dando un portazo.

- ¡Matilde! Pase a mi despacho.

 La secretaria se levantó de inmediato y alisando su corta falda entró en el despacho.

- Siéntese. - Le dijo el catedrático, mientras miraba con deleite por encima de sus anteojos como se cruzaban las largas piernas de la secretaria.-   Recoja todo, ordénelo y entréguemelo en un sobre, pero antes póngame con el vicerrector de ordenación académica.

- Ahora mismo, profesor ¿Necesita algo más? 

- No, cierre la puerta al salir y páseme la llamada. Oiga, ¿cómo se llamaba ese individuo?

- Miguel Martínez, profesor.

Echó una mirada lasciva al trasero de la secretaria mientras esta salía del despacho. Al poco sonó el teléfono.

- Profesor, el vicerrector al aparato. - dijo la secretaria

- ¿Luis? ¿Cómo va todo? ¿Está contento tu chico con la nota? Esa matrícula de honor no la tiene cualquiera. No veas como rabia el idiota de Íñiguez porque su hijo solo tiene notable.

- Fenomenal, Julio, muchas gracias, mi hijo está encantado. ¿qué querías? Estoy a punto de salir a una reunión en el rectorado.

- Oye, necesito que bloquees de inmediato el acceso informático y al departamento del becario Miguel Martínez. Ese individuo ha estado realizando investigaciones que van contra todas las normas de ética del departamento y me ha faltado gravemente al respeto. Esta tarde te llegará un informe, pero hay que tomar medidas urgentes porque esto es intolerable.

- Lo que tú quieras, Julio. Ya lo sabes. No va a poder ni entrar en la Facultad.

- Gracias, Luis. Te dejo que ya sé que estás ocupado. Nos vemos esta noche en la cena del Círculo Hípico y hablamos.

 - Por supuesto, Julio. Un abrazo y felicidades, muy merecido el homenaje.

 La secretaria llamó suavemente a la puerta del despacho.

- ¿Da usted su permiso?

- Adelante, Matilde.

- Aquí tiene el sobre con todos los documentos ordenados.

- Déjelo ahí, encima de todos esos exámenes.

Cuando salió la secretaria, el catedrático cogió el sobre, introdujo el pendrive en su interior y lo guardó en la caja fuerte de su despacho.Tomó su teléfono móvil y buscó entre sus contactos: Jorgensen. Laboratorios Smith & Bauer. Escribió un mensaje usando un programa de cifrado: “Tengo una cosa que os va a interesar, tiene un futuro comercial tremendo, calculo que varios miles de millones de euros. Te va a costar caro. Ni te imaginas lo que me ha costado taparlo. Nos vemos esta noche en la cena del Círculo Hípico y lo arreglamos.” Sonrió satisfecho y pensó: “Estos jóvenes son imbéciles, piensan que pueden cambiar el mundo y están muy equivocados.”

Benigno F. 

 

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