Pese a todas mis reticencias con este escritor, cuando pasa el tiempo, siempre tengo curiosidad por averiguar las vicisitudes que viven sus personajes y vuelvo a sus novelas.
En esta tercera entrega de esta serie (que ya va por la cuarta), cada uno de los miembros de la familia Pelletier se enfrenta a diversos problemas, todos ellos interesantes. Obviamente, siempre hay alguno que destaca sobre los demás, en este caso la aventura como espía en la Checoslovaquia comunista de François. También emerge como un personaje potente e interesante, Collette, la hija de Jean y la malvada Geneniéve que habrá que seguir en la próxima novela porque promete ratos muy interesantes.
Esta novela me ha gustado mucho más que la anterior ("El silencio y la cólera") la he leído con ese deleite obsesivo que solo consiguen los buenos escritores de "best sellers" que escogen con habilidad las épocas, las tramas y los personajes para atraer de forma hipnótica al lector hacia sus obras.
Cada vez que vuelvo a esta saga, tengo la sensación de estar leyendo una imitación de baja calidad de "Las Grandes Familias" de Maurice Druon, pero sin la carga de crítica social y política, ni la calidad literaria que lleva la obra de Druon, con un desplazamiento descarado hacia la aventura sin más.
De todas maneras, como lectura de entretenimiento, es de lo mejor. No hay que esperar otra cosa, ni creo que el escritor lo pretenda, aunque sus palmeros lo alaben por otros motivos. El escritor da la sensación de que escribe "a piñon fijo", pero como los buenos ciclistas, le saca un rendimiento excelente a ese escaso esfuerzo.
Benigno F.
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