Francisco González Ledesma tuvo que buscarse la vida durante la dictadura de Franco, su ideología izquierdista le cerró muchas puertas y tuvo que dedicarse a escribir novelas del oeste con el seudónimo de Silver Kane. De esas novelas leí muchas durante la "mili". Esa no sería la mejor carta de presentación para un escritor. También escribió como Rosa Alcázar, Enrique Moriel (muy intersante su novela "La ciudad sin tiempo").
Aún así, perseveró y su carrera, especialmente como escritor de novela negra, tomó mayor impulso tras la muerte de Franco e incluso obtuvo algún premio.
Su serie más larga de novela negra es la protagonizada por el comisario Méndez y ésta es la primera, aunque el personaje del comisario no es uno de los principales.
La novela demuestra un profundo conocimiento de la ciudad de Barcelona en la época, de los entresijos legales, de los bajos fondos, de la estrategia policial posfranquista y de las reivindicaciones de trabajadores vehiculizados por sindicatos y partidos políticos de izquierda.
El planteamiento de la novela es algo complejo: hay capítulos que se desarrollan en el presente, siguiendo las tribulaciones de un abogado al que encargan un trabajo aparentemente rutinario, pero que progresivamente se va imbricando con atentados terroristas en los que se ve involucrado; otros capítulos reproducen la correspondencia entre el hijo de un empresario y una amante y; otros son protagonizados por un sindicalista de barrio en prisión y sus confesiones al comisario.
El argumento inicial resulta interesante, pero el entrecruzamiento con los otros escenarios no está totalmente logrado. Eso sí, la reproducción de la Barcelona de la época y sus avatares es excelente. Las reflexiones políticas y sociales del tramo epistolar, aunque en algún momento son brillantes, no tienen el pulso suficiente para mantener la atención del lector y a partir de mitad de la novela he sufrido un bajón que me ha acompañado hasta el final de la obra que tampoco es para echar cohetes.
En definitiva, he tenido la misma sensación que cuando corrijo algunos exámenes, tras unas respuestas excelentes a las preguntas de las primeras lecciones del temario, la calidad de las respuestas (sin llegar nunca al suspenso) ha ido bajando a medida que se relacionaban con la parte final del temario. Resultado final: Notable, pero podría haber tenido sobresaliente.
Benigno F.
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