Colson Whitehead es un reputado escritor estadounidense, conocido sobre todo por "Los chicos de la Nickel" y "El ferrocarril subterráneo", ambas con sendos premios y una de ellas con adaptación a serie televisiva.
En esta novela, que parece el inicio de una trilogía, el autor se adentra en el Harlem de los años 50 y 60 desde el punto de vista del personaje principal de las tres historias encadenadas con el mismo protagonista, todas ellas entrelazadas, pero cada una de ellas con personalidad propia.
Más allá de la perspectiva social, que resulta muy destacable, de las conexiones históricas, perfectamente hiladas, la vertiente de novela negra de los tres relatos resulta de gran nivel. No se trata, como es al uso, de investigaciones detectivescas, de un relato de buenos y malos, si no de relatos en los que destacan las acrobacias entre lo legal y lo ilegal del personaje de Ray Carney. El lector entiende las circunstancias, las trabas de la sociedad bienestante sobre grupos o individuos y las injusticias, que pueden conducir a cualquiera a tomar caminos serpenteantes que alejan y acercan de lo establecido simplemente por herencia, pertenencia o el color de la piel.
En esta novela, nada es blanco o negro (salvo los colores de la piel). Toda ella discurre en un gris muy apropiado al escenario social de la época. Algunos lectores pueden pensar que esto ya lo hemos visto otras veces, pero el autor expresamente rehuye la espectacularidad de la barbarie, de hacer hincapié en el racismo subyacente, simplemente lo muestra. Harlem podría ser cualquier barrio periférico de esa época, en algunos momentos he visto el mío, en el que las personas solo hacen que luchar para salir adelante.
Más allá de la trama policial, me parecen especialmente destacables las relaciones personales de los personajes, que explican como preocupaciones aparentemente simples como la familia, la vivienda, el negocio, influyen decisivamente en como las personas van girando el volante de la vida.
Esta no es la novela que tiene mejores críticas, así que tendré que ponerme tarde o temprano a leer sus obras más alabadas y premiadas.
Benigno F.
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