Tras la satisfacción proporcionada por la lectura de dos novelas de este autor ambientadas en el antiguo Japón y el soporte de alguna crítica positiva de esta novela, abordé la lectura de esta novela con buena predisposición y con escaso ánimo crítico, a medida que he ido progresando en sus páginas, ambas han ido cambiando.
No es que la novela sea mala desde el punto de vista del entretenimiento, sencillamente es que le falta originalidad, abundan los estereotipos habituales de los best sellers y uno no se quita la sensación de estar ante la enésima repetición de "El código Da Vinci" (por mencionar una), con algunas gotas de "los niños del Brasil" y, por supuesto, con algunos datos de artes marciales y ambientes orientales.
Todo ello forma un cóctel que resulta agradable al paladar, pero que no aporta nada nuevo ni interesante, con lo que a la novela le falta carácter y resulta difícil de calificar positivamente. Uno no sabe si está ante una novela de ciencia ficción por los detalles técnicos que aporta, si es una novela de espías o una novela negra. En definitiva, nada diferencial, solo agradable para pasar el rato, pero como con el exceso de cócteles, uno acaba mareado. Si ese era el propósito del autor, lo consigue, pero poco más, no hay evolución literaria alguna, ni creo que le aporta nada al escritor salvo los dineros que pueda haber ganado.
Tengo en el e-book guardado otro libro del mismo escritor y, de momento, le vamos a aplicar un periodo de nevera. Igual con el reposo rebajo mi nivel crítico que en este momento es muy alto y le vuelvo a coger ganas.
Benigno F.
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