Gran prestigio tiene este escritor de escasa y algo tardía obra en lo que a relatos se refiere, porque fue profesor universitario y autor de ensayos, pero su primera novela la escribió con más de cuarenta años. Ese dato me resulta interesante porque, me parece que es muy difícil escribir algo sin acumular conocimiento y tengo la costumbre de huir de escritores(as) jóvenes, porque tengo la impresión que siempre escriben sobre si mismos, sus complejos y otras naderías.
El escritor falleció a temprana edad en 2001 en accidente de tráfico y por eso su obra novelesca es tan exigua y se limita a tres novelas y algunas recopilaciones de relatos.
Su obra más alabada se titula "Austerlitz" y uno, en su ignorancia supina, no se acercaba a su literatura porque con ese título pensaba en la batalla napoleónica y en novela histórica. Ya ven, la ignorancia es muy atrevida, porque si uno se molesta en leer algo, se da cuenta de que no va de eso la novela. Supongo que por esa ignorancia, y mi inclinación por la medicina, me decidí a por abordar su obra por una titulado con un síntoma "Vértigo" (aprovecho para recomendarles que no confundan signo con síntoma, ni síndrome con enfermedad).
En realidad, no es una novela porque cada capítulo tiene entidad propia, pero con conectores evidentes con el resto: los comentarios sobre obras de arte, el aislamiento del personaje principal, la obsesión con la persecución, las alusiones a escritores (que son protagonistas en dos de ellos) y la aparición a modo de alucinación de personajes históricos y muertos. Muchas veces he tenido la sensación de estar ante un libro de viajes. En realidad lo es porque el personaje principal viaja de modo constante, incluso da la sensación de que huye o está a la búsqueda de algo, se oculta en hoteles, escudriña y escribe en las tabernas. El escritor usa las descripciones de cuadros, monumentos e iglesias de forma tan interesante que he pasado buen rato buscando las imágenes para acompañar la lectura, lo que nos remite de forma ineludible a su primer capítulo cuyo protagonista parece ser Stendhal y al síndrome que se relaciona con dicho autor.
He rebuscado el síntoma (vértigo) en todos ellos y como "sensación ilusoria de movimiento o giro de uno mismo o del entorno" en el protagonista no lo he acabado de encontrar. Sí que se han hecho presentes otros síntomas: ansiedad, obsesión, alucinaciones visuales y auditivas, astenia, etc, pero he sido incapaz de agruparlos en un síndrome o enfermedad con entidad propia, por lo que, finalmente, carezco de diagnóstico y mucho menos de posible tratamiento.
Por supuesto, tiene altibajos narrativos, pero tiene una prosa excelsa y todo se remata en un excelente capítulo final que remite al narrador y protagonista a su infancia y que finalmente le devuelve a su realidad en Inglaterra contemplando un cuadro en la National Gallery, con un paseo y viaje en metro y un sueño sobre el incendio de Londres.
En definitiva, una excelente obra que merece mucho la pena.
Benigno F.
PD: Contra mi costumbre, les dejo un fragmento de música clásica muy adecuado a la obra.
Comentarios
Publicar un comentario