Un buen número de premios tiene esta novela y unos cuantos comentarios laudatorios de autores consagrados, por ahí he leído que Stephen King opina que es: «Un talento descomunal. Cada libro suyo es una bomba emocional» o que Dennis Lehane «La novela negra estadounidense ha encontrado su futuro, y su nombre es S.A. Cosby.». Así que uno se pone con ella esperando algo y finalmente entiende que les han pagado para poder publicar sus supuestas opiniones.
Empieza la novela y me encuentro con esta frase: "Beauregard pensó que el cielo nocturno parecía un cuadro. Las carcajadas inundaban el aire. Solo las ahogó el estruendo de los motores revolucionados, cuando la luna se dejó ver entre las nubes" y me huele a cuerno quemado. Será por la falta de concordancia ente "las carcajadas" y el verbo, igual es cosa de la traducción, pero el tipo de individuo protagonista que estoy esperando dudo mucho que piense, antes de una carrera ilegal, que el cielo parece un cuadro.
El inicio de la novela es un despropósito que solo sirve para poner al lector en ritmo acelerado, para introducir a los personajes y le falta credibilidad para el personaje que nos están presentando.
Después de este capítulo (innecesario) el escritor se centra en introducir al protagonista, de hecho se pasa media novela introduciéndolo, probablemente con el propósito de volver a él en otros relatos. La cosa le funciona medio bien, porque al personaje le cuadran muy bien sus características delictivas, pero muy mal las personales. Se complica la vida haciendo hablar a su madre que parece que lleva una traqueotomía (cosa harto difícil), usa metáforas cutres y que no tienen ninguna gracia, pero cuando se mete en lo que toca (el robo y sus consecuencias) lo hace de forma solvente (igual hay algo de conocimiento autobiográfico).
La mitad de la novela (la que hace referencia al marido y padre responsable) es prescindible y frecuentemente remite a los guiones cinematográficos. El relato que interesa, el del robo y sus consecuencias está bastante bien elaborado, pero suena a un montón de cosas que hemos visto o leído y todo es previsible.
En definitiva, está bien, pero no es para tanto. Eso de «un clásico instantáneo» que he leído por ahí es una chorrada como la copa de un pino.
Benigno F.
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