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Las horas secretas - Mick Herron

 Las horas secretas 

A veces un personaje se come a su autor cuando es encarnado por un actor, incluso se puede sobreponer a su obra y eso es un poco lo que le pasa a Mick Herron, la encarnación de Gary Oldman en Jackson Lamb en la serie "Caballos lentos" condiciona la aproximación de los lectores a su obra.

Esta novela retoma una trama que aparece de forma colateral en las novelas de la serie de la casa de la ciénaga, pero para no caer en la trampa del personaje, el autor decide abordarla de otra manera, Jackson Lamb como tal no aparece, pero se adivina su sombra de forma constante. De hecho, el autor da tantos rodeos antes de abordar el núcleo de la historia que consigue aburrir un poco.

La obra está dividida en ocho movimientos que, inicialmente van abordando dos escenarios, uno trepidante e interesante y otro solemnemente somnoliento. El primero está lleno de dudas y el segundo de certezas que solo sirven para introducir personajes y escenarios de forma frecuentemente innecesaria (al segundo capítulo le sobra más de la mitad), el escritor se pierde en descripciones de situaciones y despachos y le hubiera bastado con tratar más los estados de ánimo. Todo ello parece servir más a un propósito cinematográfico que literario.

Por suerte, cuando se adivina la sombra de Lamb tirándose un pedo, la historia se eleva, encajan todas las piezas y un final excelentemente rematado, aunque algo enrevesado, hace acto de presencia y consigue hacer las paces con el lector.

Sin duda estamos ante una obra menor de este escritor que cuando se aleja de su personaje hace patentes sus debilidades ya apuntadas en la primera obra de la serie. Obviamente el personaje se va a agotar con el tiempo y es muy probable que con el paso de los años solo persista la magnífica imagen de Gary Oldman encarnando a Jackson Lamb en la serie por encima de los libros, algo parecido a lo que pasa con las películas de 007 y las novelas de Ian Fleming, con la gran diferencia de que probablemente Fleming escribió menos pensando en el cine que Herron en la televisión.

Benigno F. 


 

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