Casi sin darme cuenta han pasado siete años desde que leí la primera parte de esta trilogía: "Las grandes familias", dejándome una magnífica impresión y ganas de seguir con la saga. No debían ser tantas o he estado entretenido con otras cosas visto el tiempo que he tardado.
El escritor retoma la narración casi donde finalizó la anterior y en el mismo tono crítico con la alta sociedad francesa de finales de los años veinte y sus políticos, con una solidez y habilidad solo al alcance de los clásicos, por lo que resulta algo sorprendente el escaso reconocimiento que tiene este autor en la actualidad. Es probable que algunos lo hayan olvidado y por eso algunos escritores advenedizos usan argumentos similares para sus "best sellers" actuales (véase el caso de Lemaitre y su "Trilogía de entreguerras). Es tal el paralelismo que, a medida que iba progresando (y disfrutando) la lectura), iba disminuyendo mi dudoso reconocimiento hacia Lemaitre, no solo porque se nota que se ha inspirado en Druon para ambientar su obra y sus personajes, sino también porque se nota el abismo de calidad entre uno y otro.
Maurice Druon no necesita recurrir a ningún truco de taller literario para plantear un relato sólido, simplemente despliega sus personajes, todos ellos perfectamente caracterizados, en el París de la época y eso es suficiente para que el lector se quede enganchado, por si eso fuera poco, el autor ofrece datos que permiten entender el contexto histórico de entreguerras que propició el ambiente para la segunda guerra mundial y la conquista alemana de Francia.
Por otra parte, igual que hizo con la primera novela, el escritor cierra la trama sin usar trucos, tan habituales hoy en día, para atraer al lector hacia su próxima novela, por eso entiendo perfectamente que hayan pasado tantos años desde que leí la primera.
Seguramente completaré la trilogía, pero no tengo ningún ansia especial al terminar esta. Doy las gracias por ello, porque es un signo indudable de calidad.
Beningo F.
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