Esta novela no es del género policíaco, aunque la investigación de un asesinato lo sugiera. Esta obra es un ejercicio de creación de un personaje y sus circunstancias, es una trampa para impedir al lector tener la más mínima empatía por el personaje principal, sus circunstancias y las de los que lo rodean.
A esta novela, yo la hubiera titulado "asco" o "repugnante", porque son los dos adjetivos que me salen de forma espontánea cuando pienso en su protagonista, el sargento (aspirante a ascenso) Robertson. No solo el individuo es asqueroso en su comportamiento, sino que viene "adornado" con un pujante eccema perineal y una tenia que le carcome por dentro.
La repugnancia es de tal calibre que incluso cuando en el final el autor le da un giro argumental que podría acercarnos al protagonista, es insuficiente para tener un mínimo de compasión por él.
Me la he tenido que leer en dosis ajustadas de metoclopramida (para evitar síndrome extrapiramidal) y acompañado de la correspondiente palangana por si las náuseas llegaban al vómito, porque el autor ha conseguido el objetivo que apunta el título, el rechazo, la aversión y el aborrecimiento hacia el personaje protagonista.
Por otra parte, era esperable que el autor de "Trainspotting, creador del atormentado personaje del detective Ray Lennox (recreado de forma excelente en la serie "Crimen" por Dougray Scott), compañero (y sufridor) de Robertson en esta novela, que es un auténtico maestro en la exploración de lo más turbio del comportamiento humano, produjera estas sensaciones en el lector.
Vale la pena leer a este escritor si uno sabe a lo que se arriesga y además tiene una excelente banda sonora.
"Uno no puede permitirse tener conciencia en esta vida, eso se ha convertido en un lujo para los ricos y es un grillete para los demás".
Benigno F.
Comentarios
Publicar un comentario