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La suerte de Omensetter - William H. Gass

 La suerte de Omensetter 

Si les digo que lo más interesante de este libro es el epílogo del autor relatando como le robaron el manuscrito y sus reacciones ante ello, sería injusto con el contenido de éste, pero es tan relevante que yo lo hubiera puesto como prólogo.

No es un libro fácil, la escritura no es excesivamente ordenada, frecuentemente se hace desde el punto de vista mental de los tres protagonistas de los correspondientes capítulos, el primero de ellos trastornado por la vejez, relatando de forma desordenada y senil algunas pinceladas sugeridas durante una subasta; el segundo por un individuo afectado por la culpabilidad y probablemente por secuelas del tétanos; y el tercero un pastor trastornado probablemente por una enfermedad mental o quizás afecto de las secuelas neurológicas de una enfermedad venérea, obsesionado por sus contradicciones, pecados y envidias.

Con estos datos, se pueden imaginar que la narración es delirante, aparentemente sin propósito, y sin ninguna conclusión clara, pero la forma de escribir de Gass, soltando frases lapidarias, haciendo al lector esforzarse en buscar el orden y el propósito de la narración, hace que una vez finalizado el ejercicio extenuante, te des cuenta de que ha valido la pena.

En definitiva, es un libro que se tiene que leer con paciencia, masticando lentamente las frases, esperando a su digestión, absorción y excreción para emitir una opinión. La mía es que es necesario leerlo más de una vez, subrayar y meditar sobre algunas de sus frases para reflexionar sobre la condición humana y sus contradicciones.

Benigno F.

 


 

Comentarios

  1. Glass me recuerda a Gaddis, éste me recuerda a Barth y, todos juntos, me hacen pensar en Tongoy; no sé qué habrá sido de él. Le echo mucho en falta.
    La canción es preciosa.
    Gracias

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  2. Tongoy anda por Facebook obsesionado con la novela fantástica, ha leído mucho Abercrombie y últimamente se ha enredado con lo de Eriksson. Se echan de menos sus entradas del blog.

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