La trama de esta novela aparenta atractiva, una investigación policial basada en hechos reales en Escocia durante la segunda guerra mundial (parece que va a ser nueva moda entre los escritores de novela policíaca). No obstante, el resultado final no pasa de entretenido, le falta algo (mucha) de chispa y, aunque la rebusca en los hechos históricos, le falta una buena dosis de verosimilitud.
La trama arranca interesante con un inspector de policía que regresa a Glasgow tras sufrir heridas de guerra en Dunkerke y es abordado por su antiguo jefe para la investigación de un asesinato, pero poco a poco van apareciendo incoherencias argumentales. Le faltan puntadas al hilo para dejar bien cosido el vestido y empiezan a aflojarse los botones que abrochan la narración y al final le aparecen desgarros en las mangas y en los puños que dejan al aire los hombros y las muñecas.
Uno acepta que en la imaginación del escritor, un individuo con lesiones graves en un ojo (visión monocular) y en una pierna, adicto a la morfina y con síndrome postraumático, se sobreponga a su condición física para aguantar todo lo que sucede en la novela, pero me cuesta tragar con que todo esto no sea más que un entrenamiento del lector para otras dos novelas que vendrán más adelante, porque toda la novela tiene apariencia de mera introducción al ambiente y a los personajes de futuras historias con más enjundia, en la que se encaja con calzador una supuesta investigación policíaca aderezada de hechos históricos, que luego deriva en trama de espías.
Los capítulos se van acortando cada vez más a medida que avanza la novela. Algunos parecen meros apuntes apresurados, escenas breves, para conducir a un final que solo se ilumina con algo de pirotecnia y la esperanza de la continuación en una próxima novela.
Parece como si el escritor hubiera leído mi anterior reseña de "Cualquiera puede morir en junio" en la que manifestaba sobre el personaje de Harry McCoy que: "le conviene un respiro y probablemente darle un giro al personaje porque con esa vida que lleva y la cantidad de problemas que le afectan, está siempre al borde del precipicio y al final, se acabará cayendo." Así que se ha inventado un nuevo personaje (Joseph Gunner), cambiando la época, pero en el mismo escenario, y la cosa, en mi opinión, le ha dado un resultado fallido, más digno de una novelita de bolsillo de cinco pesetas que de una novela de más de trescientas páginas y veinte euros, pero con algo tiene uno que entretenerse.
Benigno F.
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