A veces un personaje se come a su autor cuando es encarnado por un actor, incluso se puede sobreponer a su obra y eso es un poco lo que le pasa a Mick Herron, la encarnación de Gary Oldman en Jackson Lamb en la serie "Caballos lentos" condiciona la aproximación de los lectores a su obra. Esta novela retoma una trama que aparece de forma colateral en las novelas de la serie de la casa de la ciénaga, pero para no caer en la trampa del personaje, el autor decide abordarla de otra manera, Jackson Lamb como tal no aparece, pero se adivina su sombra de forma constante. De hecho, el autor da tantos rodeos antes de abordar el núcleo de la historia que consigue aburrir un poco. La obra está dividida en ocho movimientos que, inicialmente van abordando dos escenarios, uno trepidante e interesante y otro solemnemente somnoliento. El primero está lleno de dudas y el segundo de certezas que solo sirven para introducir personajes y escenarios de forma frecuentemente innecesaria (al segu...