Ir al contenido principal

Hijos de Febrero - Alan Parks

 

Otra novela negra, parece ser que no tuve suficiente con la de Connolly y me quería quitar el amargo regusto. Este es el segundo libro de los escritos por Alan Parks que tienen como protagonista al policía Harry McCoy. Leí hace un tiempo el primero y me gustó bastante, pero no hice reseña. 

Lo primero que me viene a la cabeza al pensar en el libro y al leerlo es frío y humedad. Seguramente es porque el clima de Glasgow está presente de forma permanente en ambas obras y eso habla bien del autor en cuanto a describir ambientes. Efectivamente, la ambientación del libro en su geografía y en su época es excelente. Otra cosa son las historias y los personajes a los que les falta originalidad. Ya sé que es difícil innovar en este género, pero estos detectives que beben, se drogan, tienen un pasado oscuro, reciben palizas fenomenales y resuelven el misterio... ¿Qué quieren que les diga?...Me resultan repetitivos y poco creíbles, especialmente en lo de rendir bien en el trabajo y que nadie se dé cuenta de sus adicciones y defectos. Siempre hay alguien protector para sus corruptelas, lo cual va bien para una novela, pero cuando uno pretende convertirla en saga, cada una de ellas en meses consecutivos, a mí me parece que pierden consistencia.

No obstante, las novelas, como entretenimiento, como "pasarratos" son perfectas. Se las lee uno con avidez y ganas (de hecho ya me he comprado la tercera), aprecia la labor del escritor, las virtudes de la policía y la maldad de los perversos. Así que su labor la cumplen, quién quiera algo más tendrá que acudir a otra fuente.

No les cuento nada más que igual se les quitan las ganas de leer o les estropeo la digestión.

Benigno F.

Comentarios

Entradas populares de este blog

El país de la canela - William Ospina

    Después de la ligera decepción que tuve leyendo "Ursúa", decidí tomarme un respiro antes de abordar esta obra del colombiano William Ospina que viene precedida de gran fama y excelentes críticas. He hecho bien porque el reposo me ha permitido abordar la lectura lejos de mis prejuicios y eso me ha permitido saborear mejor la excelencia de la obra que está escrita usando una prosa deliciosa, mayoritariamente lírica, de belleza suntuosa, pero sin abusar de los artificios. Con descripciones paisajísticas detalladas, pero asequibles, de esas que nos transportan a otros mundos y otros tiempos de forma tan perfecta que casi notas el balanceo de los barcos en el río mientras estás sentado leyendo. Sin diálogos, no hay duelos verbales, en realidad es un monólogo del protagonista que se embarca en ese mundo de ambiciones, de aventuras y de violencia que supuso el descubrimiento de América, a la búsqueda de riquezas en paraísos desconocidos que al final resultan espejismos y, en rea...

El infinito en un junco - Irene Vallejo

    Más de un millón de libros ha vendido esta autora y ha sido traducido a veinticuatro idiomas por lo que se hace difícil discrepar sobre las virtudes de este fenómeno editorial. Probablemente por eso, me he tomado unos años desde su edición para leerlo. Por eso y por el precio de casi 25 euros, he esperado para hacerme con él, a comprar una edición de bolsillo a mitad de precio. También porque soy alérgico al éxito (seguramente es envidia) y a las alabanzas exageradas. Se me eriza el pelo y se me contraen las extremidades en un opistótonos invertido, como si fuera un gato. Me pongo muy exigente y veo más lo malo que lo bueno. El libro empieza muy bien y como habla de libros, escritores, bibliotecas y lectores me gusta mucho. Me leo casi doscientas páginas rápidamente y las disfruto mucho. Subrayo frases y citas y las releo y pienso en dedicarle alguna a los que no devuelven los libros prestados. " A aquel que se apropie la tablilla mediante robo o se la lleve por la fuerza ...

La península de las casas vacías - David Uclés

    De buenas a primeras, si alguien me preguntara si me ha gustado este libro, estoy seguro que me saldrían los cromosomas gallegos y la respuesta sería un "sí, pero no..." o un "depende". El problema de este tipo de contestaciones es que hay gente que insiste en la pregunta y entonces predominaría una respuesta estilo mi padre ante nuestras infantiles insistencias a sus frecuentes "ya veremos". ¿Y por qué esa ambigüedad? Porque el autor, tras un planteamiento osado, transforma un supuesto relato ambientado en la guerra civil en tono de realismo mágico y se empeña en contarnos la guerra de forma poco convincente. Insiste en el contexto bélico y desaprovecha unos magníficos personajes a los que vemos frecuentemente diluirse en ella. Los aparta, los disgrega, los pone en peligro de forma que turba al lector, se va por la periferia, nos habla de Franco, de Yagüe, de Queipo de Llano, etc y se recrea en exceso en hacernos ver que eran malos y abandona a los ve...