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Oryx y Crake. Margaret Atwood.

Esta autora viene con unas excelentes credenciales. Su carta de recomendación está firmada por un buen entendedor en lo literario, uno como yo, que no se deja engañar con facilidad.

La historia nos presenta un mundo postapocaliptico, aunque el relato es un constante ir y venir, una serie de flashbacks que nos retrotraen al pasado para situarnos en el presente mientras éste avanza lentamente. Está claro desde el inicio que sólo se deshará el nudo en el último momento.

Ambos tiempos de escena corresponden a mundos futuros inventados, no sabría decir cual de ellos es peor. Miento, está claro que el que precede al colapso es horroroso, injusto, absurdo, lleno por personajes sin sentido vital ni espiritual, abocado de forma descarada al desastre final... Demasiado parecido a nuestro mundo real.

La autora nos hace reflexionar sobre lo que puede suceder si dejamos hacer a una ciencia que resulta no ser perfecta, si convertimos a sus hacedores en los directores del universo (algunos les dan más credibilidad que a los políticos).  No comprendemos que nuestro mundo no es perfecto y no tiene porque serlo. Bastantes buenos escritores ya han meditado sobre ello (Huxley en "un mundo feliz", Orwell en "1984" o Bradbury en "Fahrenheit 451") pero seguimos sin aprender de ellos, sustituimos la filosofía y el pensamiento por la ciencia y el razonamiento. La antropología se dedica al estudio de los genes y la arqueología al de las heces, todo sea para usar los instrumentos más modernos, los que cambian la imaginación por el cálculo, lo etéreo por los sitios concretos del cerebro.

El ser humano es contradictorio. Se aferra a seguir vivo. Nos oponemos a la vida, al curso natural de las cosas, buscamos lo intangible, lo sobrenatural o sólo confiamos en lo demostrable aunque no sea visible ni terrenal.

Todo eso he pensado leyendo. Así qué, si he meditado tan en serio, el libro debe ser bueno, pese a que me parece una obra menor de su autora, un simple ejercicio de entretenimiento, sin buscar la maestría, escrito para llenar un tiempo muerto, aunque abuse de argumentos conocidos, recoja personajes que recuerdan a los de otros cuentos y deje el final sin las tres letras de los títulos de crédito. 


Puntuación: 7/10
 
Benigno F.
 

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