Mark Frost es un conocido escritor y guionista norteamericano (entre sus guiones destaca la serie "Canción Triste de Hill Street") y eso se nota en la novela que está claramente trazada para convertirse en película. No está mal escrita, pero huele a laboratorio, medida en extensión, ajustada perfectamente en veinte capítulos, con los ingredientes precisos para atraparte. En definitiva, tramposa pero entretenida y también perfectamente olvidable.
El escritor usa la burda trampa de proponer como protagonista a Arthur Conan Doyle, al que mete en una historia que adorna con toques de brujería, cultos antiguos y algo de ciencia. A Conan Doyle le acompaña Jack Sparks, un personaje que progresivamente va adquiriendo características que le acercan mucho a nuestro querido Sherlock Holmes. Al principio no molesta, pero el paralelismo entre Holmes y Moriarty y algunos pasajes que parecen basados en aventuras del detective acompañado por su Watson, que no es otro que el escritor, una escritura algo sobrecargada y algunas situaciones que están insertadas con calzador por su inverosimilitud (como por ejemplo la aparición de Bram Stoker haciendo un cameo innecesario salvo como adorno), van decantando la novela hacia lo cinematográfico y al final todo desemboca en un final poco convincente al que uno llega casi bostezando.
Al final me he quedado como cuando te pones a ver una película con expectativas por el guión y porque hay algunos buenos actores haciendo de secundarios. A medida que transcurre la proyección te das cuenta de que están ahí colocados para engañar en los carteles y en los trailers, pero todo ello no salva el mediocre resultado.
Les dejo con la sintonía de esa serie que me trae muy buenos recuerdos de los años ochenta, "Let's be careful out there" que decía el sargento Esterhaus
Benigno F.
PD: Llevaba toda la novela intentando acordarme de otra que había leído hace como veinte años, cuyo protagonista era también Arthur Conan Doyle y que me pareció magnífica. Justo al acabar la entrada he recordado que es la muy apreciable "Arthur y George" de Julian Barnes.
Veinte años hace que me leí la de Barnes?
ResponderEliminarEl tiempo vuela.
A mí también me gustó y pensaba en el título mientras leía tu reseña.
Gracias