Ir al contenido principal

Pecados y virtudes (V): Gula y Templanza

Parece que se acaba el mundo. Entras en cualquier tienda de alimentación y la gente anda arrambando con todo lo que encuentra. Quieren llenar la despensa, estar bien preparados y nutridos de cara al apocalipsis.

Estos días son una de las demostraciones a las claras de nuestra franca decadencia. No se escapa casi nadie a este maremágnum gastronómico. Los que tienen porque pueden, los que no tienen porque quieren. Y así andamos exaltando con fuerza el principal pecado capital occidental: la gula.

Porque la sociedad actual siempre está comiendo, o exaltando comer. Así proliferan restaurantes, guías gastronómicas, cocineros que parecen premios Nobel, "cocinillas" que se promocionan (para ligar. Supongo), productos y tiendas de delicatessen (especialmente de ibéricos). Triunfan en la televisión programas que provocan la salivación (en contraposición con los pocos que provocan excitación y junto con los que promocionan la salud o el deporte... de los demás ¡Claro!), se dedican en todos los medios de comunicación espacios amplios a la gastronomía y los gastrónomos se encumbran en pedestales.

Aparte del clima, la comida es uno de los temas más usados para pasar el tiempo, todo el mundo parece un experto en ella. Es una de las banderas culturales más importantes esgrimidas por los que tienen sentimientos patrios. A veces de forma ridícula olvidando que en algún país cercano hacen la misma receta con un nombre algo diferente o sólo cambiando un ingrediente. Pongamos por ejemplo el "cocido" y sus diferentes variantes a veces llamadas "olla", "pote", "escudella", etc.

Nuestra sociedad engorda tanto (en todos los sentidos) que sólo hay que esperar sentados hasta que reviente. Hasta los más conspicuos y comedidos sucumben a la tentación del pecado de la glotonería. No basta el simple menú diario para nutrir a los comensales, se hace necesario un abundante condumio, degustar nuevos sabores y olores y, por supuesto, todo ello a precio exagerado.

No es de extrañar que otros menos afortunados odien al hombre del primer mundo, siempre comiendo, siempre ocioso, siempre descansando (o intentándolo). A ellos sólo les queda el sexo, la religión y reproducirse cuanto más mejor para conquistarnos.

"Templanza", "Moderación", "Parquedad", "Continencia", "Mesura". He preguntado a muchos por ellas. Nadie sabe que significan especialmente ante un buen menú, pero también ante cualquiera de las más mundanas tentaciones que se nos ofrecen.

Visto como está el "Mercadona" hoy, tras esquivar a esa señorita que amablemente me ofrece turrón, el anuncio de polvorones y si tropezar con todos esos jamones "pata negra" que cuelgan, me parece que voy a salir corriendo a refugiarme en mi retiro, a seguir meditando y ayunando. Sólo es cuestión de esperar a que el sistema quede totalmente despachurrado de tanta glotonería y falta de prudencia.

PD: Es imposible que haya tanto jamón ibérico. A mí no me cuadran las cuentas con el número de encinas y de bellotas.

¡Feliz Navidad!

Eutiquio Sobrado


Comentarios

Entradas populares de este blog

El infinito en un junco - Irene Vallejo

    Más de un millón de libros ha vendido esta autora y ha sido traducido a veinticuatro idiomas por lo que se hace difícil discrepar sobre las virtudes de este fenómeno editorial. Probablemente por eso, me he tomado unos años desde su edición para leerlo. Por eso y por el precio de casi 25 euros, he esperado para hacerme con él, a comprar una edición de bolsillo a mitad de precio. También porque soy alérgico al éxito (seguramente es envidia) y a las alabanzas exageradas. Se me eriza el pelo y se me contraen las extremidades en un opistótonos invertido, como si fuera un gato. Me pongo muy exigente y veo más lo malo que lo bueno. El libro empieza muy bien y como habla de libros, escritores, bibliotecas y lectores me gusta mucho. Me leo casi doscientas páginas rápidamente y las disfruto mucho. Subrayo frases y citas y las releo y pienso en dedicarle alguna a los que no devuelven los libros prestados. " A aquel que se apropie la tablilla mediante robo o se la lleve por la fuerza ...

La península de las casas vacías - David Uclés

    De buenas a primeras, si alguien me preguntara si me ha gustado este libro, estoy seguro que me saldrían los cromosomas gallegos y la respuesta sería un "sí, pero no..." o un "depende". El problema de este tipo de contestaciones es que hay gente que insiste en la pregunta y entonces predominaría una respuesta estilo mi padre ante nuestras infantiles insistencias a sus frecuentes "ya veremos". ¿Y por qué esa ambigüedad? Porque el autor, tras un planteamiento osado, transforma un supuesto relato ambientado en la guerra civil en tono de realismo mágico y se empeña en contarnos la guerra de forma poco convincente. Insiste en el contexto bélico y desaprovecha unos magníficos personajes a los que vemos frecuentemente diluirse en ella. Los aparta, los disgrega, los pone en peligro de forma que turba al lector, se va por la periferia, nos habla de Franco, de Yagüe, de Queipo de Llano, etc y se recrea en exceso en hacernos ver que eran malos y abandona a los ve...

Criticar, Opinar y Juzgar

crítico , ca . ( Del lat. critĭcus, y este del gr. κριτικός). 1. adj. Perteneciente o relativo a la crítica. 2. adj. Perteneciente o relativo a la crisis. 3. adj. Se dice del estado, momento, punto, etc., en que esta se produce. 4. adj. Dicho del tiempo, de un punto, de una ocasión, etc.: Más oportunos, o que deben aprovecharse o atenderse. 5. adj. Fís. Se dice de las condiciones a partir de las cuales se inicia una reacción nuclear en cadena. 6. m. y f. Persona que ejerce la crítica. 7. m. y f. coloq. Persona que habla culto, con afectación. 8. f. Examen y juicio acerca de alguien o algo y, en particular, el que se expresa públicamente sobre un espectáculo, un libro, una obra artística, etc. 9. f. Conjunto de los juicios públicos sobre una obra, un concierto, un espectáculo, etc. 10. f. Conjunto de las personas que, con una misma especialización, ejercen la crítica en los medios de difusión. Al estreno de e...