Este escritor falleció hace tres años, ese detalle, que no conocía hasta que he finalizado el libro y he buscado información, me ha producido tristeza, porque la propuesta del autor me ha parecido muy interesante. La puesta en escena de la novela es original y aportar los puntos de vista desde varios narradores consigue mejorar lo que podría ser una historia bastante conocida.
En el desarrollo destaca la presencia de una frustración sobre la vida y sus acontecimientos frecuentemente compartida. La vemos desde el punto de vista de la ilusión de la infancia hasta la decepción del adulto. En realidad relata un acontecimiento trágico trascendente, pero del que nadie habla, que siempre está presente, pero no es desvelado en detalle hasta la parte final.
Como la describía en su artículo en "El Mundo" Laura Fernández en 2009:
"Vicenç ha escrito Els jugadors de whist para tratar
de entender por qué cuando llegas a los 40 «tienes la sensación de que
la gente de 40 siempre ha tenido esa edad». De que las edades, en
general, son compartimentos estancos. No es una novela sobre la crisis
de los 40 sino más bien sobre la decepción de crecer y descubrir que la
casilla que creías que ocuparías algún día, sigue vacía. «Digamos que
hay un abismo entre lo que el protagonista quería ser y lo que ha
acabado siendo. Ha crecido pero sigue sin encontrar su lugar en el
mundo», dice Vicenç, profesor universitario y escritor de los que
prefieren tomarse su tiempo: ha tardado cinco años en componer esta
novela rompecabezas. ¿Rompecabezas? «No exactamente. Es más bien una
especie de zapping literario. Las piezas están donde tienen que estar,
pero la historia se compone a ráfagas», cuenta Vicenç, que despliega
todo el merchandising de la época (desde los rotuladores Carioca hasta
el Fuerte Comansi, pasando por los chicles Cheiw)."
El autor me gana por lo generacional, las vivencias vertidas tienen muchos paralelismos con lo personal y aporta un vasto conocimiento cultural compartido (no en lo vasto, sino en los gustos). Su mirada es nostálgica, algo depresiva y con algunas gotas de ilusión. En ocasiones exagera en lo descriptivo y en los adjetivos, frecuentemente recurre a la repetición y eso le lleva a perder un poco el pulso narrativo en la parte intermedia de la novela, en la que no profundiza en lo necesario y se reboza en exceso en lo obsesivo y eso trasciende más allá del ánimo del personaje principal y en el del lector.
El autor explora los escenarios y los estados de ánimo con precisión. El contexto histórico está perfectamente descrito y me ha hecho rememorar muchos episodios de mi propia vida.
Es probable que en mi buena opinión influya en exceso lo cercano que he sentido a escritor y personajes de esta novela claramente generacional, y que no resulte tan trascendente para personas más jóvenes, que pueden sentir algo de rechazo a lo antiguo y a la añoranza. No obstante, para mí, eso no disminuye la gran calidad de la novela.
El final es excelente, se desvela todo, incluso la personalidad del narrador y ahí nuevamente asciende y da la dimensión de este escritor y por eso me parece más cruel su ausencia, porque esta novela respira una melancolía que parece anticipada a su propio final.
Benigno F.
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