Interesante la propuesta de este escritor que mezcla las tradiciones y magia gallegas con un thriller. La novela empieza muy con un argumento y un personaje muy interesantes. El autor, poco a poco, nos va introduciendo en la trama y en el pasado del protagonista principal, despertando nuestro interés, con lo que la primera aproximación al cuadro y sus colores es esperanzadora.
A medida que avanza la novela, esos retrocesos y avances en la trama se van haciendo más monótonos, da la sensación constante de que el autor nos está preparando para otra novela que no es ésta y la trama principal por momentos se ve relegada a un papel secundario. He tenido la sensación de que el autor ha querido dar demasiada información y con eso los hechos principales poco a poco van perdiendo vigor y, aunque progresan, da la sensación de que hay demasiado relleno para este bizcocho. Incluso hay detalles de ese pasado que no acaban de encajar con el personaje que nos habían bosquejado de forma detallada al principio.
Llega un momento que (por lo menos a mí) se hace casi todo evidente, quizás el autor da pistas claras al lector de forma voluntaria, pero mediada la novela he estado esperando a un final que veía bastante obvio visto el desarrollo de la acción. En lugar de elevarse el interés, el pulso argumental se va debilitando y uno avanza ya por amor propio y para darle una oportunidad al escritor para la sorpresa y la reanimación. El autor empieza como si fuera una novela de John Connolly y el resultado se parece más a JK Rowling.
Desgraciadamente, la resolución resulta previsible, incluso aburrida, algunos giros argumentales parecen innecesarios y el dejar espacio abierto para próximas novelas, me produce el efecto contrario a quedarme con ganas de volver al personaje y a su historia.
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