Me he hecho eso del Goodreads y le he puesto tres estrellas, en realidad son dos y media, porque el personaje de Eladio Monroy no remonta, ha entrado en un bache que parece definitivo, aunque leeré la última novela de la saga creo que debería haberse retirado con dignidad en la tercera, dejando buen recuerdo, como los buenos futbolistas y no irse a jugar en equipos de segunda o de tercera arrastrándose por campos indignos de su categoría.
Después de este primer párrafo, la puntuación parecería generosa, y lo es porque todavía es capaz de hacer algún gran regate o marcar un enorme gol a balón parado, pero ese crédito se lo queda todo el personaje y no su entrenador (creador) que incluso no tiene sonrojo en contarnos que esta novela "surgió del estupor, de la rabia, del extrañamiento ante la realidad, y en cierta medida, de mi confusión ante algunas crónicas periodísticas. Es decir: nació como suelen nacer todas mis novelas. Y, como siempre, con la convicción (no demasiado firme pero sí inevitable) de que la ficción literaria puede ser una última defensa contra los horrores reales del mundo." Algo de razón tiene en la parte final de la frase, pero podría haberlo hecho sin soltarnos un buen puñado se consignas innecesarias y nos hubiéramos entretenido y hubiera contribuido a que los lectores nos olvidáramos durante un rato (porque defendernos es imposible) de esos horrores reales del mundo.
Aparte de que podría haberse ahorrado todo el rollo político y políticamente correcto que aparece por la novela y el argumento hubiera sido igual de potente y el lector que, en general no es tonto, hubiera sacado sus conclusiones por si mismo, esos mismos argumentos se le vuelven en contra y le dejan literalmente con "el culo al aire" por el doble rasero que usa al juzgar con benevolencia las tropelías, corruptelas y crímenes que comenten el protagonista y sus amigos y se salen de rositas.
Pero eso no es lo que me ha molestado de la novela, que tiene un argumento potente y que se desarrolla con interés suficiente como para tenerte enganchado durante horas sin hacer caso a los burdos intentos de "concienciación política" del escritor. Lo que me disgusta es la progresiva pérdida de veracidad del personaje, que rondando los sesenta años, con unas cuantas lesiones crónicas, una vida no muy saludable, falta de entrenamiento físico, una operación a vida o muerte previa y una amplia experiencia de la vida, se mete en peleas con individuos que le superan en forma física, maldad y número y les da unas palizas memorables, incluso después de haber sufrido lesiones de las que, un individuo de su edad y su salud no se recupera con facilidad.
Finalmente, el autor resuelve el misterio de una forma que me atrevo a calificar de estrambótica, buscando una espectacularidad que encaja poco con la simpleza del argumento, con lo que la poca credibilidad que le quedaba a la historia se va por el retrete.
Como ya he dicho, me leeré la última de la serie, pero igual que uno va a ver a su equipo de siempre cuando baja a segunda, con ganas de que gane o suba, contento con el empate, pero con la resignación de que cualquier día podría irse a tercera (ahora se llama de otra manera), pero es poco probable que vuelva con este autor que, si quería dar tantos "mensajes comprometidos", igual debería haberse dedicado al ensayo y no a la novela negra. Es que a uno ya le han sermonearon mucho los curas en la juventud y solo consiguieron que aprendiera a reconocer los intentos de "concienciación" a kilómetros de distancia.
Benigno F.
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