El vendedor no levantaba la cabeza de su ordenador, llevaba varios minutos pegado a la pantalla y Benito empezaba a impacientarse. Maruxa, conociendo el carácter de su marido, le sujetaba delicadamente la manga de la chaqueta, presta al tirón para frenarlo. - Benito, sentidinho - le susurró. - Iste home pensa que non temos cartos – contestó Benito de forma audible - ¿Non atenden -preguntó El vendedor, al fin levantó la cabeza, les miró como aire de suficiencia y con voz escéptica espetó: - ¿Querían algo? - ¡Ay, que carallo! ¿Qué vamos a querer si estamos en una tienda? - dijo Benito - Tienda, tienda, esto no es, esto es un concesionario. - ¿Cómo qué non e unha tenda? ¿aquí non venden? - Claro que vendemos caballero ¿Tienen hora? - Sí, hora y reloj, son las seis y cuarto. -...
En los últimos seis meses he participado en un taller de escritura creativa y he ido escribiendo algunas cosas como "deberes" que iré compartiendo en este blog. Este es el primer relato titulado: "Jinetes en el zócalo". Espero que os gusten. JINETES EN EL ZÓCALO. El primer recuerdo que tengo es el lavabo de casa, sentado en el trono, mirando las volutas de humo dibujadas en el zócalo negro, viendo figuras terroríficas sobre caballos de batalla, no me daban miedo porque sabía que solo era mi imaginación, pero me hacían imaginar otras escenas. No recuerdo nada de antes, o quizás sí porque ese lavabo tenía bañera y recuerdo a mi madre bañándonos en el lavadero con agua que calentaba en una olla que me parecía enorme y eso debía ser antes de tener bañera con asiento. También recuerdo los escalofríos agradables en la espalda oyendo el agua correr al tirar repetidamente de la cadena, pero eso es todo lo que puedo recordar de entonces, el resto solo son retazos, b...