Ir al contenido principal

El reino de la noche - William Hope Hodgson


En la contraportada pone: "Una de las piezas más potentes de la imaginación macabra jamás escritas" (HP Lovecraft).

Algo de razón tiene, igual sólo quiso ser amable. Yo se lo voy a cambiar: "Una de las piezas más potentemente soporíferas de la imaginación macabra jamás escritas". Vamos un auténtico coñazo.

Voy a ser todo lo breve que no fue su autor. Claramente se le fue la mano, se puso a escribir como loco y no pudo con su incontinencia verbal y deformó macabramente una novela que con doscientas páginas hubiera quedado excelente. Porque el hombre sabía escribir, tenía imaginación, recreaba el mundo imaginario con detalle, pero se equivoca en el desarrollo y tras un magnífico inicio, a partir de las doscientas páginas se atiborra de tedio. El protagonista camina casi sin descanso, duerme, se enfrenta con peligros variados y luego vuelve a caminar, duerme y se enfrenta con peligros variados y así sucesivamente. No, perdón, luego encuentra a su amada y caminan sin descanso, se besan y abrazan (de follar nada) y se enfrentan con peligros variados. Por supuesto final feliz comiendo perdices.

Sencillamente, indigesto y mira que lo siento. Igual el secreto es que (como dice la contraportada) "publicamos su versión íntegra". Vamos, engorde artificial y luego, como los toros, muy bonitos de fachada pero se caen a las primeras de cambio.

Sólo la he acabado porque me parecía una falta de respeto a un autor ya fallecido dejarla a medias.

Lo mejor: la parte incial tipo novela de caballerías, fresca, romántica e interesante. Lo bien que duerme en el transporte público. ¡Menudas siestas!
Lo peor: Lo que se llega a ir por las ramas.

Puntuación: 4/10.

Benigno Fontes.

Comentarios

Entradas populares de este blog

El infinito en un junco - Irene Vallejo

    Más de un millón de libros ha vendido esta autora y ha sido traducido a veinticuatro idiomas por lo que se hace difícil discrepar sobre las virtudes de este fenómeno editorial. Probablemente por eso, me he tomado unos años desde su edición para leerlo. Por eso y por el precio de casi 25 euros, he esperado para hacerme con él, a comprar una edición de bolsillo a mitad de precio. También porque soy alérgico al éxito (seguramente es envidia) y a las alabanzas exageradas. Se me eriza el pelo y se me contraen las extremidades en un opistótonos invertido, como si fuera un gato. Me pongo muy exigente y veo más lo malo que lo bueno. El libro empieza muy bien y como habla de libros, escritores, bibliotecas y lectores me gusta mucho. Me leo casi doscientas páginas rápidamente y las disfruto mucho. Subrayo frases y citas y las releo y pienso en dedicarle alguna a los que no devuelven los libros prestados. " A aquel que se apropie la tablilla mediante robo o se la lleve por la fuerza ...

Criticar, Opinar y Juzgar

crítico , ca . ( Del lat. critĭcus, y este del gr. κριτικός). 1. adj. Perteneciente o relativo a la crítica. 2. adj. Perteneciente o relativo a la crisis. 3. adj. Se dice del estado, momento, punto, etc., en que esta se produce. 4. adj. Dicho del tiempo, de un punto, de una ocasión, etc.: Más oportunos, o que deben aprovecharse o atenderse. 5. adj. Fís. Se dice de las condiciones a partir de las cuales se inicia una reacción nuclear en cadena. 6. m. y f. Persona que ejerce la crítica. 7. m. y f. coloq. Persona que habla culto, con afectación. 8. f. Examen y juicio acerca de alguien o algo y, en particular, el que se expresa públicamente sobre un espectáculo, un libro, una obra artística, etc. 9. f. Conjunto de los juicios públicos sobre una obra, un concierto, un espectáculo, etc. 10. f. Conjunto de las personas que, con una misma especialización, ejercen la crítica en los medios de difusión. Al estreno de e...

La península de las casas vacías - David Uclés

    De buenas a primeras, si alguien me preguntara si me ha gustado este libro, estoy seguro que me saldrían los cromosomas gallegos y la respuesta sería un "sí, pero no..." o un "depende". El problema de este tipo de contestaciones es que hay gente que insiste en la pregunta y entonces predominaría una respuesta estilo mi padre ante nuestras infantiles insistencias a sus frecuentes "ya veremos". ¿Y por qué esa ambigüedad? Porque el autor, tras un planteamiento osado, transforma un supuesto relato ambientado en la guerra civil en tono de realismo mágico y se empeña en contarnos la guerra de forma poco convincente. Insiste en el contexto bélico y desaprovecha unos magníficos personajes a los que vemos frecuentemente diluirse en ella. Los aparta, los disgrega, los pone en peligro de forma que turba al lector, se va por la periferia, nos habla de Franco, de Yagüe, de Queipo de Llano, etc y se recrea en exceso en hacernos ver que eran malos y abandona a los ve...