Este libro tiene muy buenas críticas y después de leerlo, uno no se explica porqué. Salvo que las críticas las hacen críticos y los que las han hecho deben ser amigos de este crítico metido a escritor. Grave error, sería inaudito que un comentarista de deportes se metiera a deportista, un periodista taurino a torero o un paciente a médico. Todos lo harían mal, por ello, un crítico literario no debe nunca (insisto, nunca) escribir un libro y menos de la especialidad que presuntamente domina. Pues eso es lo que pasa con este libro y este crítico. Todo mal y uno ya está mayor para que le tomen el pelo. Porque este libro está engordado a base de descripciones turísticas de Segovia, su provincia, sus restaurantes, barrios y monumentos. Sobre la vida insulsa del narrador, su familia, sus amigos y vicisitudes. Y luego hay una historia policíaca y la obsesión del protagonista por solucionarla, dándole un tono realista, intentando emular a Truman Capote, Emmanuel Charriére y otros especia...