Pues como que no. Ese sería mi resumen de las impresiones que ha dejado este libro al acabarlo, especialmente porque he leído unos cuantos bastante mejores del mismo escritor y con el mismo personaje, probablemente, si no tuviera esa experiencia previa, tendría mejor opinión.
Igual es que le presionaban los editores y los compromisos contractuales, pero tiene toda la pinta de ser una obra de transición. Me llama la atención que ese año publicara dos novelas y es probable que la buena de ese año (1992) sea la siguiente. Tendré que leerla para saberlo.
La sinopsis parece interesante: Jack Rebus acude a Londres para colaborar en la investigación de unos asesinatos en serie. Como se diría hoy "sale de su zona de confort", pero precisamente la falta de una explicación coherente a esa llamada es el primer tropiezo de esa novela.
La obra se entretiene demasiado en la situación personal del personaje principal y deja un poco de lado la trama criminal que, aunque el autor nos presenta al asesino, tiene escasa consistencia. Los personajes secundarios están cogidos con pinzas, a algunos les falta credibilidad, como a la psicóloga o al forense y su ayudante, el único que destaca un poco es el inspector Flight, pero el autor se entretiene tan poco en él que se diluye en tonos grisáceos de niebla londinense.
La resolución por un simple "fogonazo" inspirativo es bastante burda, incluso apresurada y eso hace que sea poco plausible.
En definitiva, tiene ritmo, pero le falta chispa, se lee a ritmo desbocado y, si no te paras a pensar, podría pasar por buena. Me deja algo decepcionado. Habrá que leer más para cambiar esa impresión.
Benigno F.
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